Adelanto de las encuestas sobre los diagnósticos socioambientales con enfoque de género.

Las Tejedoras de Pensamiento, mujeres campesinas, indígenas, afrodescendientes y habitantes de sectores populares urbanos, en el mes de septiembre desarrollaron más de 400 encuestas enfocada a identificar los tipos de riesgos y amenazas ambientales y sociales en los territorios, en especial, identificando las afectaciones que se agudizan por la condición de género. Este trabajo está siendo apoyado por el Fondo canadiense para iniciativas locales de la Embajada de Canadá en Colombia, para fortalecer el reconocimiento social y político en la gobernanza territorial y ambiental inclusiva desde la diversidad de las mujeres y la protección de sus derechos a un territorio que garantice vida digna y segura. Las encuestas han sido un insumo fundamental en la construcción de los diagnósticos socioambientales de sus municipios, a continuación, nombraremos algunos algunas de las afectaciones más relevantes. 

La Red de líderes y lideresas del Magdalena Centro en La Dorada, Florencia y San Miguel en el departamento de Caldas indagaron la contaminación de los ríos Magdalena y la Miel por vertimientos de aguas residuales y mal manejo de basuras, afectación grave causado por los desechos de aguas residuales, líquidos industriales, residuos de fumigaciones de cultivos y los residuos sólidos (especialmente bolsas plásticas), la sedimentación y material vegetal (palos, troncos) que aumentan el riesgo de inundación por la generación de represamientos y crecientes súbitas. Entre otras afectaciones, perciben daños en enseres, electrodomésticos, camas, colchones, etc. Las mujeres son en muchas ocasiones las encargadas de limpiar el barro y agua que entra a las viviendas.

En el corregimiento de Florencia la pesca se ve alterada por residuos de minería como mercurio, cromo y amoníaco. También se pierden especies animales y plantas nativas que crecían en las rondas de los ríos. Las labores de pan coger que realizan las mujeres también se ven afectadas, pues no es posible el riego de sus parcelas con estas aguas contaminadas, viéndose afectada la economía familiar.

En el departamento del Chocó, la Red de mujeres líderes emprendedoras del Chocó en Istmina, la Comisión de Género de la COCOMACIA en Quibdó y la Asociación de Mujeres emprendedoras del Medio Atrato identificaron en el municipio de Istmina problemas socioambientales asociados a la contaminación de los suelos y la mala disposición de basuras que afectan las aguas; comparte con el municipio de Quibdó y Medio Atrato el deterioro ambiental generado por la minería donde las aguas se ven contaminadas con mercurio generando enfermedades en la piel, manchas en el cuerpo, laceraciones, causa brotes, entre otras; en el caso de las mujeres, se ven afectadas por infección vaginales, irregularidades en el periodo menstrual, las mujeres embarazadas pueden gestar sus bebes con malformaciones y se pueden producir abortos espontáneos. El río Atrato, uno de los recursos hídricos más abundantes de todo el país y principal vía de comunicación en la zona, está directamente afectado por la minería. El río Atrato fue declarado como sujeto de derecho por la sentencia T622 de 2016, con miras a garantizar su conservación y protección.

Mujeres indígenas de Sampués, Sucre, identificaron como una gran problemática ambiental en su territorio la deforestación, esto se debe a que la tala de árboles desaparece la fauna nativa, los árboles ancestrales y curativos que eran anteriormente utilizados como medicina alternativa, y los rayos del sol se sienten directamente, aumentando la sensación de calor y la falta de sombrío para los animales y las y los trabajadores del campo. La afectación es de carácter económico, social y ambiental para el pueblo Zenú. Detrás de las deforestaciones llega la sequía, y las fuentes hídricas disminuyen su caudal, sin agua preparar los alimentos del sustento diario es mucho más difícil e implica para las mujeres buscar el agua más lejos, aumentando sus cargas en tiempos y esfuerzo físico, la escasez de agua dificulta el cultivo de las huertas caseras, la deforestación también afecta la recolección de leña indispensable para la preparación de los alimentos.

Mujeres, plantas y territorio por la vida en Soacha, Cundinamarca, están trabajando la degradación ambiental de los humedales Neuta y Tierra Blanca de la comuna 1 del municipio de Soacha. Las y los encuestados señalan de manera general, que se afecta la salud del territorio, la vida sana de las familias, la alimentación, la seguridad, la movilidad y la permanencia en un ambiente sano por el daño ambiental de los humedales. Se afecta la salud física de las mujeres y sus familias, por la presencia de zancudos, plagas, vectores, roedores; los malos olores ponen en riesgo el sistema respiratorio; aparecen enfermedades en la piel especialmente en los niños y niñas, lo que implica que su rol de cuidado de la familia, se sobrecarga al tener que buscar atención del sector salud y realizar tareas de tratamiento y protección a los y las enfermas.

La condición emocional también se ve alterada porque la salud de la familia está en riesgo, es ella, quien está a cargo de garantizar el bienestar en su hogar, proporcionando alimentación sana, aire fresco, agua limpia, condiciones que en muchas ocasiones las familias que habitan cerca a los humedales, no tienen. La mujer por sus tareas de cuidado en la familia permanece más tiempo en el territorio, lo que hace que ellas estén más tiempo expuestas a los riesgos de enfermedades físicas y psicológicas. La contaminación y degradación se convierten en espacios inseguros donde se pone en peligro la integridad y la vida de las mujeres.

Las mujeres por la gobernanza ambiental y territorial están identificando y proponiendo en las tomas de decisiones sobre estos asuntos que afectan su vida en el territorio y están ganando capacidades para identificar diferentes tipos de riesgos y amenazas ambientales y sociales que sufren por su condición de género en vía de liderar acciones de denuncia, control social y exigibilidad del derecho que les asiste como mujeres a un territorio que garantice un desarrollo humano sustentable, en tiempos en que el cambio climático, los megaproyectos mineros, de infraestructura, agroindustriales y los desastres naturales, amenazan más que nunca la vida digna de las comunidades humanas y la disponibilidad de recursos para las generaciones futuras.