(Consideraciones pedagógicas)

En los procesos de capacitación sobre violencias contra las mujeres y violencias basadas en género (VBG), es fundamental desarrollar un conjunto integral de capacidades que permitan comprender el problema en profundidad, prevenirlo, detectarlo y brindar una atención adecuada a las víctimas. Estas capacidades deben incluir cuatro  dimensiones (aspectos)  fundamentales que nos permiten organizar y entender cómo las capacidades en la lucha contra las violencias basadas en género (VBG) se traducen en la práctica del relacionamiento social

El Pensar (Dimensión Cognitiva y de Conciencia)

Esta  dimensión se refiere a la comprensión, el conocimiento y la sensibilización sobre las VBG. Implica la capacidad de analizar críticamente, desaprender prejuicios y construir un marco conceptual sólido.

Capacidades mentales que contribuyen a “El Pensar”:

La atención, la memoria, el lenguaje, la percepción y el razonamiento que permiten procesar información, aprender y comprender, resolver problemas y tomar decisiones. Estas habilidades para el caso de VBG, permite, 

  • Identificar y definir los hechos  de violencia  contra las mujeres y basada en género : Permite conceptualizar qué es la violencia y diferenciar violencias contra las mujeres y violencias basadas en la identidad de género.
  • Entender las causas estructurales y factores de riesgo: Facilita el análisis crítico de las raíces de la violencia, (los patrones culturales, estereotipos de género, roles tradicionales, incluyendo los roles de género y las desigualdades de poder, que las perpetúan), a partir de preguntarse por sus causas, manifestaciones, afectaciones y consecuencias en la vida de las víctimas, sus familias y su entorno social. 
  • Reconocer y diferenciar tipos de VBG Permite percibir los tipos de violencias observando sus  diversas manifestaciones  (física, psicológica, sexual, económica, patrimonial, simbólica, etc., incluso desarrollar la habilidad para reconocer otros tipos de VBG),  sus diferentes formas y cómo se manifiestan en distintos ámbitos (familiar, laboral, educativo, digital, público).
  • Conocer las modalidades de violencia: Ayuda a identificar formas sutiles y naturalizadas de violencia, ampliando la conciencia sobre su alcance.
  • Comprender y recordar el marco normativo que brinda el sustento legal y de derechos humanos para entender la gravedad del problema. Conocer la legislación nacional e internacional que ampara los derechos de las mujeres y busca erradicar las VBG (por ejemplo, la Ley 1257 de 2008 en Colombia)
  • Aplicar enfoques en la percepción y análisis de la situación de violencias como:  
  • Enfoque de género como el pilar para comprender que las VBG son un problema derivado de la desigualdad entre hombres y mujeres en el manejo del poder, por construcciones sociales de género (concepto o práctica que existe porque un grupo de personas la ha creado y la acepta como real, que influyen en las experiencias de violencia de mujeres y hombres).
  •  Enfoque de derechos humanos: Posiciona la VBG como una violación de derechos fundamentales, lo que es esencial para la sensibilización.
  • Enfoque diferencial Permite reconocer que la violencia afecta de manera distinta a diversas poblaciones de mujeres.  
  • Enfoque interseccional que permite entender cómo múltiples identidades oprimidas (género, raza, clase, etc.) interactúan y afectan las experiencias de violencia
  • Enfoque centrado en la persona sobreviviente, permite  priorizar la seguridad, confidencialidad, dignidad, autonomía y respeto de las decisiones de las personas víctimas/sobrevivientes, validando su experiencia y empoderándolas en el proceso de recuperación. 

El Hacer (Dimensión de Ejecución y Práctica)

Esta dimensión se enfoca en las habilidades prácticas y las acciones concretas que se llevan a cabo para prevenir, detectar y atender las VBG. Es la aplicación del conocimiento a la realidad.  Habilidades clave que contribuyen a “El Hacer”:

  • Identificación y detección: Habilidad práctica para reconocer señales de VBG en diferentes contextos.
  • Primera respuesta y derivación: Pasos iniciales y concretos para atender a una víctima y conectarla con servicios especializados.
  • Manejo de rutas y protocolos de atención: Capacidad de entender y seguir procedimientos establecidos para una atención efectiva y sin revictimización.
  • Gestión de casos: Habilidades para el seguimiento y acompañamiento de las víctimas a lo largo de su proceso.
  • Generación de conciencia social: Implica la puesta en marcha de estrategias y campañas de prevención y sensibilización.

El Ser (Dimensión Ética y Personal)

Esta dimensión se refiere a las actitudes, los valores, la ética y el autocuidado de las personas que trabajan en este campo. Implica la transformación interna y el desarrollo de una postura empática y respetuosa.

Habilidades clave que contribuyen al Ser:

  • Escucha activa y empática: Va más allá de una técnica; implica una disposición genuina a escuchar y comprender sin juzgar.
  • Sensibilidad y autocuidado: Reconoce el impacto emocional del trabajo con VBG y la necesidad de manejarlo para mantener la propia salud mental y la calidad de la atención.
  • Enfoque centrado en la persona sobreviviente: Refleja un valor fundamental de respeto a la autonomía, la dignidad y las decisiones de la víctima, priorizando su bienestar.
  • Una profunda internalización de los enfoques de género, derechos humanos, diferencial e interseccional también transforma el “Ser” al moldear la perspectiva y las actitudes hacia las víctimas y el problema de la violencia.

El Relacionarse (Dimensión Interpersonal e Interinstitucional)

Esta dimensión abarca las habilidades para interactuar y articular esfuerzos con otras personas, instituciones y la comunidad en general. Se enfoca en la colaboración, la construcción de redes y la movilización social.

Capacidades clave que contribuyen a “El Relacionarse”:

  • Escucha activa y empática: Fundamental para construir relaciones de confianza no solo con las víctimas, sino también con colegas y otros actores.
  • Coordinación interinstitucional: Esencial para asegurar una respuesta integral y articulada entre diferentes entidades (salud, justicia, protección, etc.).
  • Gestión de casos: Si bien es un “hacer”, también implica una constante interacción y coordinación con otras personas y servicios en el acompañamiento a la víctima.
  • Generación de conciencia social: Implica la capacidad de movilizar a la comunidad y a otros actores para sumar esfuerzos en la prevención y erradicación de las VBG.

Al abordar estas cuatro dimensiones en los procesos de capacitación, se logra una formación más completa y efectiva, preparando a las personas no solo para entender y hacer, sino también para ser agentes de cambio con una sólida base ética y la capacidad de trabajar colaborativamente.

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